Ayunoterapia 0

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La ayunoterapia: el ayuno terapéutico

La ayunoterapia (también denominada con el nombre de ayuno terapéutico), consiste en proporcionar al aparato digestivo un descanso fisiológico con un objetivo ciertamente principal: disminuir la toxemia, que vienen a ser las diferentes toxinas que se acumulan en el cuerpo.

Esto es así porque se dirigie la energía hacia la degeneración y regeneración del organismo, puesto que, al no ingerir alimentos, el cuerpo recurre a sus propias reservas para obtener las diferentes calorías que necesite.

El ayuno se trataba de una terapia reservada a una minoría que se realizaba únicamente con agua, y solamente la practicaban algunas personas de manera periódica como una cura depurativa.

Sin embargo, en la actualidad el ayuno es un método muy empleado en la mayoría de las clínicas europeas, y se considera que el ayuno viene a ser el abstenerse de tomar alimentos sólidos.

Precisamente por esta cuestión principal, el ayuno puede realizarse ingiriendo jugos vegetales, zumos de frutas, tisanas de plantas, tés o infusiones, sirope de savia, o caldos de verduras o especialmente pensados para depurar o desinflamar.

Una de las ventajas de emplear otros alimentos distintos del agua, es que fundamentalmente éstos aportan nutrientes y energía suplementarios que resultan tan necesarios durante el ayuno, aunque estos alimentos deberían ser mejor de cultivo biológico.

¿Cómo funciona la ayunoterapia?

Cuando se ayuna, el cuerpo utiliza los tejidos de depósito de grasa y proteínas. En casos muy extremos el cuerpo recurrirá a tejidos vitales tales como el nervioso o el cardíaco. Sin embargo, una persona de peso normal debería poder ayunar (en clínicas especializadas y bajo control médico) hasta cuatro semanas sin afectar a esos tejidos vitales. Lo que sí necesita el cuerpo diariamente es líquido, de dos a tres litros diarios, vitaminas, sales minerales y oligoelementos, que deben obtenerse tomando agua sin gas, zumos, caldos vegetales e infusiones. Durante el ayuno, para movilizar y eliminar las toxinas, se suelen dar infusiones diuréticas, masajes, ejercicios para sudar, sauna y enemas.

Es muy importante que el ayuno se realice siempre bajo control médico, ya que de lo contrario puede ser peligroso. El médico controla el peso, la temperatura, el pulso, la presión arterial, el pH de la orina, la glucosa, la acetona, la bilirrubina, etc.

¿Qué se nota con la ayunoterapia?

  • El sudor y el aliento suelen oler mal ya que se eliminan las sustancias tóxicas del cuerpo.
  • El pelo y las uñas pueden volverse frágiles temporalmente.
  • La lengua toma color blancuzco y escamoso, por lo que se debe limpiar bien la boca varias veces al día.
  • La presión arterial desciende, por lo que es necesario controlarla diariamente y evitar los esfuerzos.
  • Se pierde peso, que no debe exceder de 350 a 450 gramos al día.
  • Puede producirse insomnio, y si es así se puede combatir con paseos tranquilos antes de dormir, baño templado de pies, infusiones, acupuntura, escribir, etc.
  • El apetito disminuye o desaparece.
  • Las heces son escasas y muy blandas, casi líquidas, de color oscuro, y se orina más. Si se produce estreñimiento suele tomarse cloruro de magnesio.
  • Puede producirse un edema generalizado si el organismo gasta todas sus reservas, y en ese caso se interrumpe el ayuno de forma progresiva.

¿Para qué se utiliza la ayunoterapia?

  • Enfermedades crónicas y trastornos metabólicos de origen alimentario o relacionados con el aparato locomotor.
  • obesidad.
  • Problemas hepáticos.
  • Ciertos trastornos circulatorios.
  • Dolores de cabeza.
  • Riesgo de infarto.
  • Reumatismo (artrosis, espondiloartrosis, osteocondrosis).
  • Alergias de la piel (eccemas, soriasis) y de las mucosas.
  • Traumatismos.

¿Quiénes no deben utilizarlo?

  • Los desnutridos y anémicos.
  • Los diabéticos.
  • Las personas con enfermedades de tipo psicológico o nervioso (epilépticos, depresivos, etc).

Un ayuno de menos tiempo, de uno a tres días y tomando zumos naturales apropiados, puede hacerlo la mayoría de las personas cada cierto tiempo, ayudando así al organismo a eliminar toxinas y mantenerse en forma.

Consejos durante el ayuno

  • Mantener muy limpia la piel y la boca.
  • Practicar ejercicio suave, tanto de respiración como de relajación.
  • Pasear por sitios naturales, a ser posible descalzos (la playa, por ejemplo).
  • Tomar el sol ligeramente protegiendo la cabeza con algún objeto de origen natural..
  • Tomar baños en el mar o el río durante cinco minutos.
  • Hacer las actividades normales de forma relajada.
  • Es aconsejable no conducir.
  • Usar ropa de origen natural (no sintética).

El ayuno, aunque sea de menos de tres días, siempre debe realizarse con prudencia y sin excesos. Se debe ensalivar lenta y correctamente. Para iniciar el ayuno y para volver a la alimentación normal se debe pasar por una etapa intermedia donde tomemos alimentos crudos, frutas ácidas (manzanas, mandarinas, fresas, naranjas), yogur y pan integral. Se debe evitar el consumo de sal. Y, por supuesto, si el ayuno se prolonga más de dos o tres días se debe consultar inmediatamente al médico.

Historia de la ayunoterapia

Nuestros ancestros ya practicaban este método curativo y hoy en día es practicado a diario por muchas culturas, que nos dan ejemplo de su buena salud; además, la gran mayoría de animales en la naturaleza lo practican para limpiar y regenerar sus organismos; por ejemplo, si un perro o gato es atropellado por un vehículo y le fracturan una pata, el animal se retira varios días a un rincón donde nadie le moleste y ya se le puede poner delante su mejor manjar que mientras no esté curado jamás probará ni un solo bocado de comida. Esto es algo que no podemos apreciar en las ciudades por que lo llevamos directamente al veterinario.

El ayuno está también presente en casi todas las religiones como medio de purificación, y es que aparte de ser curativo y limpiador a nivel físico, también lo es a nivel psíquico y emocional o espiritual, como veremos posteriormente.

Todos los grandes genios, sabios, pensadores, descubridores y creadores de todos los tiempos, concibieron sus grandes obras en períodos de ayuno o escasez alimentaria, encerrándose días enteros en sus “laboratorios”, aislándose del mundo sin apenas ingerir alimentos.

Y todo ello no es magia ni brujería, sino que son hechos científicos totalmente demostrados que obedecen a leyes fisiológicas de todos los organismos vivos y que son mecanismos de supervivencia que todos hemos consolidado a lo largo de toda la evolución.

Un organismo necesita ser nutrido adecuadamente y de forma más o menos continuada, pero no es menos cierto que necesita limpiarse y depurar las toxinas y desechos metabólicos acumulados, y esto es tan importante o más que la nutrición.

En condiciones normales la nutrición, la asimilación y la limpieza se produce diariamente en ciclos consecutivos de unas ocho horas cada uno, pero estamos en una cultura que no le damos tregua al cuerpo para que se limpie, durante las ocho horas que debía limpiarse le seguimos dando más comida, y sobre todo comida contraria a las necesidades orgánicas y fisiológicas (leche, café, sal, azúcares refinados y toda una batería de comestibles, que no alimentos, manipulados por la industria alimentaria que nos están destruyendo) por lo que las funciones de limpieza el organismo las va posponiendo y la “porquería” se va acumulando dando lugar a casi todas las enfermedades.

El ayuno, para las personas que lo desconozcan, es ingerir solamente agua durante varios días sin tomar nada sólido, y aunque sea difícil de creer, no se padece hambre en absoluto después de las primeras 24 horas, hasta los 40 días o más que puede llegar a durar, si se pretende hacer una limpieza en profundidad. Entre los días 37 a 41, el organismo suele completar la limpieza y es precisamente ese día cuando se comienza a sentir hambre de verdad, siendo ésta la señal para comenzar a comer.

Se pueden hacer semiayunos con zumos, caldos, infusiones, siropes, monodietas de fruta, etc… ,en los que ya no se puede hablar propiamente de ayuno y los procesos orgánicos de limpieza ya son diferentes y más limitados, pero son llevaderos.

De todas formas un ayuno largo debe ser siempre asesorado por un terapeuta, ya que puede haber patologías en las que esté contraindicado y hay que comenzarlo y terminarlo de forma muy estudiada para evitar problemas; mientras que un ayuno corto de uno a cuatro o cinco días lo puede hacer casi todo el mundo sin ningún problema (está contraindicado en diabéticos, embarazo, enfermedades mentales, alteraciones nerviosas, cansancio y patologías limitantes graves de hígado riñón, etc.).

Para que un ayuno sea verdaderamente beneficioso no debemos descuidar nunca estas pautas elementales:
Antes de comenzar un ayuno, salvo excepciones urgentes en que hay que comenzarlo de inmediato, la persona tiene que estar una temporada haciendo una dieta correcta sin la ingestión de tóxicos metabólicos ya mencionados algunos (tabaco, alcohol, café, azúcar, sal, leche, productos refinados y no integrales, agua del grifo, etc.), y no porque sea absolutamente necesario, sino que si se comienza un ayuno con todas esas toxinas acumuladas, se van a producir crisis depurativas y de eliminación muy intensas en los primeros días, lo que va a provocar un gran decaimiento físico y mental de la persona, que erróneamente achacará a la falta de comida, cuando no es así en absoluto, sino que son el exceso de toxinas las que provocan este estado, y ello desanimará, ya al principio, al ayunante, que es lo que hay que evitar a toda costa. Un ayuno bien llevado y con una desintoxicación previa es un auténtico placer para todos los sentidos y la mente.

Otra paradoja del ayuno, para todo aquel que desconozca sus beneficios, es que el nivel de energía corporal es más alto que cuando se está comiendo (excepto determinados días de pequeñas crisis). Esto desmitifica lo que siempre nos han dicho de que hay que comer mucho para estar fuerte y vamos a explicarlo porque es muy importante que todo el mundo conozca este mecanismo de supervivencia que tiene todo organismo viviente, el ser humano incluido:

Cuando ingerimos más alimentos de los necesarios, y con la dieta occidental lo hacemos en todas las comidas de nuestra vida, el sistema digestivo necesita usar una gran cantidad de energía para digerir, y lo que es peor, para eliminar los grandes residuos tóxicos que deja la alimentación incorrecta y excesiva. Un ejemplo claro de esto es que después de una gran comilona se queda uno derrotado y casi sin fuerzas para moverse ni pensar; sin embargo, cuando hacemos comidas ligeras y con alimentos sanos en las que abundan las verduras, ensaladas, cereales integrales, legumbres, frutas, huevos, etc., la energía que necesita la digestión va a ser infinitamente menor, quedando mucha más energía disponible para el resto de las actividades del día.

Con una alimentación muy ligera y frugal, la energía durante el día es casi inagotable, y algunos lo experimentamos desde hace muchos años. Es más, casi todas las personas que han realizado ayunos, han coincidido en que durante su realización su estado energético es excepcional y su rendimiento físico y mental es muy superior a cuando comían “normalmente”.

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