Dejar de fumar: Testimonios 0

Varios de nuestos lectores nos cuentan sus experiencias sobre dejar de fumar. Ellos ya lo han conseguido, ¿a qué esperas tú?. ¡Déjanos tus comentarios!

Dejar de fumar es posible. Si hace poco os ofrecimos cinco trucos para dejarlo, además de varios productos para que os ayuden , hoy os ofrecemos testimonios de nuestros lectores.

Carla, de 27 años, empezó a fumar a los 15 años, y así siguió durante 10 más. Nos cuenta que empezó a fumar “por probar. Ninguno de mis amigos fumaba, pero me tenía curiosidad”. Lo dejó por culpa de un problema de salud grave. “Yo lo relacione el dolor con el tabaco y le cogí asco. La cosa iba cada vez a peor y acabe ingresada en un hospital bastantes días y, aunque al final no tenía nada que ver con el tabaco, al salir, no volví a coger un pitillo”. Sobre los trucos para dejar de fumar, para Carlos “el truco para dejar cualquier vicio, obligarte a cogerle asco, el cerebro es una herramienta muy poderosa”. Tuvo una recaída a los seis meses, pero ha logrado mantenerse fuerte. Los mayores beneficios que ha notado ha sido en su economía y en su salud.

David, de 31 años, empezó con 14 años, y lo dejó a los 30. Empezó a fumar por sus amigos. Para dejarlo, recurrió a su mujer. “Mi mujer quería dejarlo y me pidió que, para ayudarla, dejase de fumar dentro de casa. Yo me dije “me niego a levantarme del ordenador para salir a fumar… para eso lo dejo”. Así que, cuando acabé las dos cajetillas que me acababa de comprar, simplemente no volví a fumar”.
Para David, el libro “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo” de Allen Carr le sirvió de ayuda. “Sólo hay que estar seguro de que se puede. Porque sí, se puede”.
Nos explica además que “las dos primeras semanas te apetece fumar en los momentos clave: el pitillo al salir a la calle, en el atasco con el coche, tomando el café… Después, durante dos meses, te apetece de vez en cuando. Pasados los seis meses te acuerdas del tabaco una vez al mes”. Por otra parte, sobre los beneficios reconoce que ha “recuperado el gusto, me duele menos el bolsillo y mi faringitis crónica parece haberse suavizado”.
Finalmente dejó un mensaje a los que lo están intentando dejar. “No escuchéis a quienes os dicen que es difícil, que cuesta mucho, que es un sufrimiento, que engordas… Esas personas lo dicen porque escucharon a otros decir lo mismo. Dejarlo es fácil, muy fácil. Basta con apagar un pitillo y decirse a uno mismo: no necesito el tabaco, he vivido mi infancia sin tabaco y mi cuerpo creció bien, así que no me va a pasar nada por dejarlo.
Y otro consejo: es buena idea cambiar los primeros meses los pitillos “importantes” (como el primero de la mañana) por una pieza de fruta, así matas dos pájaros de un tiro”.

Iago, de 28 años, empezó a fumar a los 14 y lo dejó hace dos, con 26. Empezó a fumar por “la típica tontería de los 14 años”. Y lo dejó “convenciéndome de que me estaba perjudicando la salud seriamente, pues ya me empezaba a fatigar exagerademente por culpa del tabaco, asi que decidí que ya estaba bien”. El truco para él es la “constancia”. Los beneficios que ha notado son a nivel económico y físico. Su consejo es “que se armen de paciencia los que lo están dejando pero que sepan que cuando eres consciente de que fuiste capaz de dejarlo y de los beneficios que eso reporta, te sientes muy orgulloso”.

Francisco Javier, de 42 años, empezó a fumar en 1984 y lo dejó definitivamente en el 2001. Empezó a fumar a los 17 años, algo que achaca a la “poca cabeza” que se tiene a esa edad. Consiguió dejarlo por culpa de una bronquitis bastante seria, ayudado de un ambiente en el que nadie fuma.
Para él, el truco es la fuerza de voluntad; aunque sufrió varias recaídas. Los beneficios, “el sentido del gusto y el olfato, es alucinante cómo se recuperan, y sobre todo el respirar mejor, aunque el dejarlo a palo seco como yo tiene el efecto colateral de engordar como engordé yo 25 kilos en tres-cuatro años. Menos mal que ahora ha perdido otros 30 a base de llevar otro buen susto”.
También dejó un mensaje para los que lo estén dejando, “mucha fuerza de voluntad, no desmayar, y si es necesario, buscar ayuda en alguien que lo haya conseguido o en los muy buenos profesionales que hay en psicología en este país: no es ningún estigma buscar ayuda psicológica”.

Por último Luisa de 28 años, nos cuenta que empezó a fumar cuando tenía 15. Y lo dejó en el 2007 “por probar”. Lo dejó porque tuvo que elegir, entre pagar la matrícula de su carrera o el tabaco. Los principales beneficios para ella es el dinero que se ahorra, que respira mejor, y que no se queda afónica tan rápido como cuando fumaba. Para ella, el truco para dejarlo es “mentalizarte de que lo dejas, sino vas mal”.

Si quieres contarnos tus experencias dejando el tabaco, puedes hacerlo en los comentarios de la noticia.




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