La soja 0
Durante milenios, la soja ha sido el principal aporte de proteínas de los orientales, mientras que en occidente nos hemos limitado a la carne, pescado, leche y huevos. Las antiguas civilizaciones de China, India y Japón apenas consumían carne porque la consideraban un alimento impuro, y a lo sumo incluían pescado en su dieta. Su sabiduría holística, no obstante, les llevó a conocer la riqueza de la soja, con ella elaboraron un sinfín de recetas y derivados que la convirtieron, junto con el arroz en las base de su rica gastronomía.
La soja no debe tomarse directamente hervida en grandes cantidades, sino que requiere una serie de procesos especiales que la tradición oriental ha mantenido en la actualidad.
Tiene una extraordinaria riqueza de proteínas de gran valor biológico (dos veces más cantidad de proteínas que la carne de vaca, y cuatro más que los huevos). Por esta gran riqueza nutritiva la soja es especialmente útil para enriquecer las dietas vegetarianas, aunque nunca debe tomarse en exceso. Es rica en grasas poliinsaturadas (9,1%), monoinsaturadas (3,5%) y lecitina. Es el alimento más rico en lecitina, después del huevo y el sésamo.
Los antinutrientes
- Una molécula de naturaleza proteica de la soja, interfiere en la absorción intestinal del hierro, con excepción de los productos fermentados: miso y tamari (Am.J.Nutr.1990;51:873-80). Las proteínas de la soja no sólo impiden la absorción intestinal del hierro que ella misma contiene, sino también el de los alimentos que se ingieran en la misma comida.
- Además, contiene un elemento que interfiere con la absorción del yodo, por lo que no se aconseja en casos de hipotiroidismo. Razón por la que sería conveniente consumir la soja con algas (ricas en yodo), algo muy dado en Oriente.
- Contiene otros antinutrientes: antitripsina, hemaglutinina.
Por la existencia de estos elementos en su composición la soja estaría contraindicada en casos de anemia ferropénica, debilidad sexual (también inhibe la asimilación del Zinc que es preciso para el funcionamiento de las hormonas masculinas), además de en el hipotiroidismo, como anteriormente se ha señalado.
La soja y la menopausia
Los alimentos derivados de la soja están indicados para las mujeres que han llegado a la menopausia. Alivia los problemas típicos de esta etapa como los sofocos, la ansiedad y la sequedad vaginal. Esto se debe a unas moléculas, las isoflavonas, similares en cuanto a su acción a los estrógenos, muy útiles para evitar los indeseados efectos de la menopausia (sofocos, trastornos del humor, osteoporosis).
El exceso de consumo de soja
Actualmente, la soja se anuncia como un alimento milagroso que alimentará al mundo a la vez que prevendrá y curará muchos tipos de enfermedades. En realidad, existe una enorme controversia entre los beneficios que presenta y las desventajas de su consumo.
Aunque se piensa que la soja es un alimento muy consumido en los países asiáticos, en realidad, se empezó a consumir cuando se descubrió la manera de fermentarlo (antes se cultivaba para enriquecer el suelo).
Además el hecho de que los japoneses tengan tasas más bajas de cáncer de los órganos reproductores, se cree que es debido a otros factores dietéticos y estilo de vida: ellos comen menos carne con grasa, más pescado y vegetales, y menos alimentos enlatados o procesados que en una típica dieta occidental.
El excesivo consumo de esta legumbre, se ha relacionado con: alteraciones de la función tiroidea, algunos tipos de cáncer, como la leucemia infantil, cáncer de estómago y de vejiga.
Existen estudios donde se verifica que niños muy pequeños alimentados con soja tienen problemas de crecimiento. Mejor no dar soja cuando son tan jóvenes.
Proximamente hablaré de los derivados de la soja.


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