Logopedia 0

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¿Qué es la logopedia?

La logopedia es la disciplina que engloba el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana, manifestados a través de patologías y alteraciones en la voz, el habla, el lenguaje oral, escrito y gestual, la audición y las funciones orofaciales, tanto en población infantil como adulta.

El área de actuación de la logopedia y el ejercicio de la profesión se desarrolla en varios entornos: el educativo, el lingüístico, el conductual, el clínico, etc.

La logopedia inicialmente estaba delimitada en el marco de los Centros Escolares de Educación Especial. Poco a poco, la logopedia, se va abriendo camino y haciendo extensible a las Escuelas Ordinarias.

Actualmente, existen diferentes equipos que ofrecen tratamientos logopédicos a través de la Seguridad Social y también por intermedio de gabinetes privados.

La logopedia, frecuentemente, tiene a su disposición aportaciones sustanciales de numerosas teorías Lingüísticas, de la Psicología, de la Neurología, de la Pedagogía, de la Sociolingüística, etc.

¿En qué situaciones sería conveniente hacer una consulta a un logopeda?

Siempre que los padres, el pediatra o profesor lo encuentren conveniente, ya que son los primeros observadores directos del niño.

Existen muchos indicadores y síntomas a tener en cuenta, entre ellos podemos nombrar:

- Que no se comprenda cuando habla el niño.

- Que con frecuencia el niño “se coma sonidos”, o que agregue otros sonidos.

- Que respire con la boca abierta.

- Que tenga dificultades para pronunciar algún sonido.

- Que se encuentre afónico con frecuencia.

- Que manifieste que no escucha bien.

- Que no discrimina ruidos de sonidos.

- Que no hable o hable muy poco.

- Que presente cambio muy drásticos en la voz.

- Que presenta alteraciones físicas, por ejemplo: Parálisis cerebral, espina bífida, etc.

- Que presenta alteraciones sensoriales.

- Que presenta retraso general en el desarrollo y el lenguaje.

- Que se descentra con facilidad ante cualquier situación de la vida diaria.

- Que no logra seguir consignas lingüísticas simples.

- Que presente dificultades a la hora de escribir o leer correctamente.

¿Cómo pueden ayudar los padres en nuestra intervención?

- Cultivando la comunicación con su hijo en un amplio sentido de la palabra.

- No utilizar disminutivos cuando hablan con el niño.

- Escuchar atentamente todas las aportaciones, tanto gestuales como verbales que el niño exprese.

- Potenciar y reforzar la riqueza de vocabulario del niño, ofreciéndoles variedad de ejemplos y diferentes contextos en donde incluir el inventario de palabras.

- Promover situaciones en los que el niño se comunique con más miembros de su familia y si es posible, con toda la gente que le circunda.

- No imitarlo cuando habla, ni tampoco deformar sus palabras.

- Hacer de las situaciones cotidianas (la comida, el baño, la vestimenta, etc) momentos de aprendizaje.

- No llevarlos a situaciones de stress ante la insistente repetición de fonemas.

- Estimular los progresos con efusividad. Aplaudir sus logros.

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